6 agosto, 2021

Ilustración 105

Las torres que despreció al aire fueron / a su gran podredumbre se rindieron.

SEM – 206 x 137 mm – Sign. DIB 18/1/8457

Un empequeñecido Napoleón III sobre un gran volumen titulado Histo[ire] de Jules César que sostienen cuatro bayonetas y debajo del cual está a punto de estallar una bomba, alusión al atentado de Felice Orsini, en enero de 1858. Promotor del estudio arqueológico e histórico de las Galias, firmó una Histoire de Jules César (2 vols., París, 1865-1866), en la que escribieron historiadores y literatos como Prosper Mérimée, entre otros.

Fue muy común la sátira sobre Napoleón III y su intervención en la crisis de la sucesión española, al que los republicanos suponían (erradamente) partidario del príncipe Alfonso, en cuyo favor Isabel II abdicó en junio de 1870. En «El amigo Bonaparte», artículo sin firmar aparecido en el semanario Gil Blas, en enero de 1869, se afirmaba con tono crítico: «¿Por qué razón la España, el país más acostumbrado a gastar Napoleones, está pendiente hoy de los labios de Napoleón III?».

Una caricatura de Ortego –«Un Estado Mayor regio»–, publicada en Gil Blas en julio de 1870, mostraba al emperador junto al príncipe Alfonso y el pretendiente carlista, que señalaban hacia España diciendo: «¡César condúcenos a la gloria!». Una escena de intención análoga, con el título «El amigo de los niños», había aparecido en La Flaca, en agosto de 1869.

Esta acuarela –como las núms. 80 y 94, también inéditas– podría ser obra de Daniel Perea.

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