APUNTE BIOGRAFICO

 

 

 

Carlos de Haes

 

 

Nacido en Bruselas en 1829, primogénito de siete hermanos en una familia de comerciantes y financieros. Por imperativos económicos, su familia se trasladó a España en 1835, instalándose en Málaga, ciudad en la que Haes tomó sus primeras nociones de dibujo del pintor canario Luis de la Cruz y Ríos (1776-1853). Su segundo maestro fue, a partir de 1850, Josep Quinaux (1822-1895), pintor belga que le guiaría durante los cinco años de estancia en su país de origen. En ese periodo visita los estados vecinos y pinta sus primeros paisajes de espíritu tardorromántico, y llega a participar en el Salón de Amberes de 1855.

Regresó a España, donde hizo amistad con el erudito Federico Muntadas (1826-1912), heredero, tras la Desamortización del Monasterio de Piedra, pasaje aragonés en el que ambos pasaron el verano de 1856.

En 1857 ganó la oposición a la Cátedra de Paisaje en la Escuela Superior de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, por lo que se instaló definitivamente en Madrid. Un año después consiguió el primer galardón en la Exposición Nacional Española. Culmina este buen periodo de su vida en 1860, cuando fue elegido académico de número en San Fernando. Su discurso de ingreso, titulado «De la pintura de Paisaje Antigua y Moderna», constituye un excelente autógrafo de su ideología pictórica.

Entre 1871 y 1876, extendiendo el radio en el que Haes y sus alumnos hacen excursiones de pintura al aire libre, el maestro promovió campañas veraniegas en el Norte de España (Picos de Europa, País Vasco) que luego, rodeado de alumnado más selecto, se extendieron al País Vasco francés, Bretaña, Normandía y Frisia, al norte de Holanda. Estas experiencias plenairistas supondrían la formación en el ejercicio de la pintura del natural de toda una generación de paisajistas que constituye la mayor antología de la pintura española al aire libre.

El 15 de noviembre de 1875, Haes se casó con Inés Carrasco Montero. Efímero matrimonio pues, en octubre de 1876, esposa e hija mueren de sobreparto. El viejo Beruete y el joven Morera serán a partir de ese momento sus compañeros de viaje, especialmente el catalán. Viajes sentimentales y reales que Haes realizaría entre 1877 y 1884, desentrañando el paisaje de Normandía (Villerville), Frisia, País Vasco (Guetaria, San Juan de Luz, Eaux-Bonnes), y Bretaña (Rouen, Douarnenez). Los últimos bosquejos conocidos de Haes se fechan en 1897, durante una estancia en Algorta, al cuidado de Morera y su esposa en la finca de «Jardigane».

Haes murió, víctima de una pulmonía, a los setenta y dos años de edad. Su testamento autógrafo dejaba a Jaime Morera y a Luis Roig como albaceas aún vivos en libertad para el reparto de todos sus bienes y la recomendación de algunas preferencias. Finalmente fue Morera el gran gestor del legado, consiguiendo que se dispusiera una «Sala Haes» en el recién creado Museo de Arte Moderno. Las buenas intenciones de Morera y el resto de alumnos fieles a Haes no pudieron evitar que el fabuloso legado del maestro se dispersara en los años siguientes.

Lo mejor de su extensa obra (cuatro mil cuadros y apuntes) se puede ver en el Museo de Málaga, en el Museo de Arte Jaime Morera (legado Jaime Morera, 80 piezas) y en el Museo del Prado, que recuperó 183 obras del conjunto originalmente donado al desaparecido Museo de Arte Moderno.

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