APUNTE BIOGRAFICO

 

 

 

Cecilio Plá y Gallardo

 

 

 

En su niñez estudió música en la Escuela de Artesanos de Valencia, siguiendo los deseos de su padre que era director de banda y encargado de partituras del Teatro Principal, continuando sus estudios posteriormente en el Instituto San Pablo y en la Academia de Bellas Artes de San Carlos en Valencia.

Tras conseguir medalla de plata en la Exposición de Valencia de 1879 y otros premios, se traslada a Madrid en 1880 con su amigo Carlos Mateu. Allí ingresó en la Academia, siendo además discí­pulo de Emilio Sala.

A los 20 años continuó su formación viajando por Europa. En 1880 se establece en Roma, viajando por el resto de Italia, Francia y Portugal. Desde Italia comienza a enviar obras, la mayorí­a de ellas escenas de género costumbristas en las que se observa la influencia de Mariano Fortuny, con las que participa en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y con las que consigue numerosos galardones. Los primeros reconocimientos en dichas muestras, terceras medallas, llegaron en 1884 y 1887 por «Dante» y «El entierro de Santa Leocadia», pinturas de clara inspiración italiana. En 1892 y 1895 recibió segundas medallas, y en 1899, 1901, 1904 y 1912 otros galardones y condecoraciones. También resultó premiado con una Medalla de Honor en la Exposición de Valencia de 1899 y con la Exposición y en la Exposición de Valencia de 1910.

Su obra se caracteriza por la gracia y la elegancia decorativa, así­ como por un magní­fico dibujo cercano a la sensibilidad modernista. También posee óleos realizados en un estilo impresionista de gran audacia.

En 1910 inició su carrera como docente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando sustituyendo a Emilio Sala al frente de la cátedra de “Estética del color y procedimientos pictóricos”, que ejercería hasta su jubilación en 1931. Su dedicación a la docencia es tan importante que la cuantía de su producción pictórica, en los años que marcan la plenitud de su madurez, queda espectacularmente reducida. En dicha cátedra tiene como discípulos a Cossío, Juan Gris y José María López Mezquita. Su labor teórica se vio completada con la publicación del ensayo «Cartilla del Arte Pictórico».

En 1924 es nombrado académico de San Fernando, ejerciendo su magisterio notable influencia en los cí­rculos artí­sticos conservadores. Su obra se encuentra representada en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, Valencia.

Destacó ampliamente como dibujante, tal y como atestiguan los calendarios de Unión Española de Explosivos de 1906, 1907 y 1908. En ellos aúna el retrato burgués y el folklore valenciano con el carácter festivo de la pirotecnia y el lúdico de la caza.

Como decorador completó en solitario, debido al fallecimiento de Emilio Sala durante su realización, los murales de los salones principales del Casino de Madrid que había iniciado junto a su maestro. Otros lugares emblemáticos de la capital en los que intervino son el Círculo de Bellas Artes y el desaparecido Palacio de Medinaceli de la Plaza de Colón.

Es fundamental resaltar su faceta de ilustrador gráfico. Colaborando con varias revistas («El apunte artístico», «La ilustración española y americana» «La risa» y «Blanco y Negro»). Su etapa más fecunda como ilustrador, desde 1893 hasta el 1910, coincide con los años en que se consolida como pintor y la evolución de la técnica empleada en la ilustración es paralela a la que se produce en su obra de caballete, en la que parte del realismo para llegar al naturalismo. Utiliza una línea de dibujo muy precisa, aunque en los últimos años se aprecia la evolución del autor hacia trazos menos definidos y rasgos más amplios y desdibujados.

La obra de este pintor se caracteriza por una gran diversidad, tanto en temas como en ámbitos de expresión, que justifican su trascendencia y su permanencia en la Historia del Arte como maestro de una época. Utilizó para pintar todo tipo de soportes (papel, cartulina, cartón, lienzo), de técnicas (óleo, gouache, acuarela, carboncillo, lápiz) y de temas (retratos femeninos, masculinos e infantiles, escenas costumbristas o populares, paisajes urbanos y rurales, interiores con luz natural y artificial y escenas en la playa).

Vivió y creó en dos siglos diferentes, influido por un lado, por la luz mediterránea y por otro, por lo cotidiano de la época, el ambiente y su gente, esa nueva burguesía de principios de siglo.

Todo en sus obras se ve envuelto por el detalle, que se pierde en cierto modo cuando se traslada a grandes formatos, dentro de una atmósfera donde el silencio es envolvente tanto si los personajes están en frente o en pequeños grupos, como si están vueltos de espaldas.

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