26 junio, 2019

Ilustración 12

¡ Ya se fué la nube !

SEM – 144 x 192 mm – Sign. DIB 18/1/4889

 

 

El padre Claret montado sobre un cerdo recorre los tejados de Madrid con la llave de oro que suele acompañarle en la sátira. Tras él, una torva nube de jesuitas vuela a lomo de grandes aves. A la derecha se esboza la cúpula de San Francisco el Grande que por ese entonces se quiso convertir en Panteón Nacional.

El periódico Gil Blas, de filiación anticlerical, dedicó algunos comentarios a Claret y a los jesuitas en octubre de 1868: «Basta ya de curas conspiradores y de jesuitas enemigos de la libertad, y de arzobispos cómplices de las fragilidades reales. /Es preciso no olvidar una cosa. El clero católico ha sido hasta hoy un enemigo furioso de la libertad. /El clero católico ha influido más o menos directamente en todos los asuntos del Estado. […]Esta es la verdad lisa y llana. Los libros de oraciones del P. Claret y los sermones absolutistas de los jesuitas, han hecho más daño en España que todos los cañones prusianos y todos los fusiles de aguja». Días después, también en la sección «Cabos sueltos», podía leerse: «Son tantos los frailes y jesuitas que han acudido a Pau, huyendo de España, y tales los escándalos y desórdenes que han dado, que los habitantes se han visto precisados a echarlos. /Dicen que con ellos salió para Burdeos la familia de Isabel, con el indispensable Marfori, que es el gorro de dormir de la dinastía: «¡Allá va la nube! ¿Quién sabe do va?».

Esta última cita parodia lo que dice un coro en El diablo mundo (1841), de Espronceda, aunque el verso ya aparece en el romancero. «¡Allá va la nave! ¿quién sabe do va?». Sobre estos versos véase el comentario de la acuarela núm. 67.

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