6 marzo, 2020

Ilustración 38

Escelente pastelero / Fue el célebre Juan Plumero.

SEM – 139 x 191 mm – Sign. DIB 18/1/4897

El general Juan Prim con un mandil sobre la túnica romana dispone en una mesa un gran pastel en el que hay una calabaza coronada. La escena trascurre en un horno en cuya pared se lee: «Al Dios Marte. Fábrica de Pasteles Políticos». Un pastel indica 2 de enero de 1866 y el otro, junio de ese año. Junto al horno, una espada, un casco con penacho y un escudo rotulado con los topónimos África y México, escenarios de guerras y conflictos que resolvió con eficacia y le dieron gran popularidad.

Las fechas aluden a los fracasados pronunciamientos contra el gobierno de Leopoldo O’Donnell. El primero, conocido como el de Villarejo de Salvanés, obligó a Prim a exiliarse a través de la frontera portuguesa. Desde Lisboa explicó el sentido de su actuación en un manifiesto titulado «A los españoles» en el que justificaba su actuación por «el amor a la patria y a la libertad», cuyo objetivo era «salvar la propiedad y la familia de la tremenda revolución social» que a su juicio estaban provocando los gobiernos reaccionarios de Isabel II. El segundo es el conocido como sublevación de los sargentos del cuartel de artillería de San Gil, auspiciada por progresistas y demócratas, en la que se esperaba que colaborara Prim. Su ausencia fue muy criticada [a lo largo de la lucha se preguntaban ¿dónde está Prim?] que finalmente decidió no cruzar la frontera y sumarse a la sublevación. En ambos casos Prim recibió críticas del liberalismo radical y de ahí la referencia al pastel que tenía, y tiene aún, el sentido negativo de componenda.

Tras la Revolución, Prim colaboró en la búsqueda de una alternativa monárquica a los Borbones y prestó su apoyo a la candidatura del duque de Aosta, que acabaría reinando con el nombre de Amadeo I. El periódico Gil Blas, de clara simpatía republicana, criticó con frecuencia a Prim y a Olózaga. En noviembre de 1869, en unos «Cantares como la situación, es decir, acan-canados», podía leerse: «Que estamos muy oPRIMidos, / clama el pueblo echando hiel; / que la partida es SERRANA, / (¡vaya que sí lo es!)». También en La Flaca fueron reiteradas las sátiras a estos dos políticos; en agosto de 1870, se decía del general: «El asunto es el que sigue: D. Juan Prim y Prats primero, / tenor de muchos pulmones / que dio limpio el dó de pecho, / En las óperas famosas: La engatusada de Méjico, / La hazaña de Mataró / y El Roldán de Castillejos».

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