APUNTE BIOGRAFICO

Rafael Moneo

José Rafael Moneo nació en la pequeña ciudad de Tudela, Navarra, España, el 9 de mayo de 1937.

Su madre, Teresa, era la hija de un magistrado de Aragón. Su padre, Rafael, cuyas raíces familiares se encontraban en Tudela, trabajó allí toda su vida como ingeniero industrial. Tiene una hermana, Teresa, que estudió filosofía y literatura. Su difunto hermano, Mariano, estudió ingeniería.

Moneo confiesa que a medida que crecía, se sintió atraído primero a la filosofía y la pintura, él no tenía una clara vocación de ser arquitecto, pero atribuye su inclinación hacia la arquitectura por el interés de su padre en el tema. No sin cierta dificultad, dejó sus estrechos lazos familiares en 1954 para ir a Madrid a estudiar arquitectura.

Obtuvo el título de arquitecto en 1961 en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Madrid. Él acredita a su profesor de historia de la arquitectura, Leopoldo Torres Balbás la influencia que en gran medida le aporto. Cuando todavía era estudiante, trabajó con el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza. Moneo decía:

“Yo quería ser arquitecto de la misma manera que Oiza, con todo el entusiasmo profesado por él en su trabajo.”

Cuando Moneo completó sus estudios, fue a Hellebaeck, Dinamarca, para trabajar con Jorn Utzon,” a quien yo vi “, dice Moneo,” como el legítimo heredero de los grandes maestros de la época heroica“. Utzon estaba trabajando en el diseño del Teatro de la Opera de Sydney en Australia. Antes de regresar a España en el año 1962, Moneo dice, “Viajé alrededor de los países escandinavos, donde tuve la fortuna suficiente como para ser recibido por Alvar Aalto en Helsinki.”

Una vez de vuelta en Madrid, Moneo ganó un concurso para cubrir una de las plazas de arquitecto en la Academia de España en Roma, Italia. Él fue capaz de combinar su viaje a Roma con una luna de miel con su nueva esposa, Belén Feduchi, hija del arquitecto Luis Feduchi. “Fue maravilloso“, dice Moneo, “estar en Roma, con ella, una persona que compartió mi entusiasmo por la arquitectura sin ser arquitecto.” Bajo una beca de dos años, se quedó en la Academia Española en Roma, un período que él llama “fundamental para mi carrera. Me permitió estudiar, viajar, visitar las escuelas, conocer Zevi, Tafuri, Portoghesi, y otros, pero más que nada, para tener un conocimiento de la gran ciudad produjo un gran impacto en mi formación como arquitecto. La vida en la academia nos permitió establecer grandes amistades con músicos, pintores y escultores“. Este periodo de su vida tuvo una gran influencia sobre su trabajo posterior.

A su regreso a Madrid en 1965, se establecieron en una casa-estudio en el barrio madrileño de El Viso y fueron bendecidos con su primera hija, Belén. Ese año mismo, él recibió su primer trabajo importante, diseñar la Fábrica de Diestre en Zaragoza. Al año siguiente, comenzó a enseñar en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Madrid, así como la publicación de artículos sobre la arquitectura. Durante esos años, participó activamente en las reuniones de los arquitectos que llamaron “Congresos pequeños” que fueron atendidos por los arquitectos españoles más activos. Entre ellos se encontraban Carlos de Miguel, Oiza, Molezún, Corrales, Garcia de Paredes, etc de Madrid, y Bohigas Oriol, Correa Federico, Tusquets, Clotet, Bonet, etc de Barcelona. Otros arquitectos extranjeros que asistieron, como Alvaro Siza de Portugal, Aldo Rossi de Italia, (ambos de los cuales más tarde fueron galardonados Pritzker), así como Peter Eisenman de los Estados Unidos y Gregotti. De estos encuentros, Moneo dice, “una nueva fase de la vida arquitectónica en España se inició“.

En 1968, recibió su segundo encargo importante, el Proyecto Urumea, un edificio de apartamentos en San Sebastián. También fue el año del nacimiento de su segunda hija, Teresa. Su tercera hija, Clara Matilde, iba a nacer en 1975.

Él describe este período con sus propias palabras: “La vida en las escuelas durante esos años era difícil, la agitación estudiantil de 1968, y la inestabilidad política durante los últimos años del franquismo, contribuyó a hacer la actividad académica precaria. Fue una batalla tratar de hacer que los estudiantes entendiesen la arquitectura como interesante, pero esto ha ido cambiado poco a poco. Fue durante este tiempo que con un grupo de arquitectos, fundé la revista Arquitectura Bis, donde muchos de mis escritos fueron publicados”.

En 1972 ganó la Cátedra de Elementos de Composición en la ETSAB, lo que le llevó a vivir durante casi diez años en Barcelona.

En 1973 Moneo había establecido su propio despacho en Madrid, compaginando desde entonces por un igual el diseño arquitectónico con la enseñanza. En ambas actividades denunció la tendencia moderna de crear edificios con criterios de corto plazo, y defendió el diseño de obras que puedan mantenerse actuales durante un largo tiempo, a modo de monumentos. En la línea de lo que ha sido llamado el racionalismo contextual, Moneo no sigue las corrientes de utilitarismo y expresionismo europeas, sino que refleja en sus obras una versión suavizada del estilo nórdico y de la tradición holandesa. A todo ello, Moneo suma su propia visión de la arquitectura histórica. Las obras de los años 60 son las que reflejan mejor estas ideas

En 1974, recibió su primer encargo para un trabajo en Madrid, el edificio de Bankinter Office, que se llevó a cabo en colaboración con Ramón Bescós. Poco después, fue el encargado de diseñar el Ayuntamiento de Logroño. “Estas dos obras me permitieron expresar claramente la visión arquitectónica“, dice Moneo. En 1976 Moneo fue invitado a los Estados Unidos como profesor visitante por un año en el Instituto de Arquitectura y Estudios Urbanos y enseñar en la Escuela de Arquitectura de la Cooper Union, en Nueva York. “La experiencia para toda la familia estaba marcando profundamente nuestras vidas, con exposiciones, conferencias, concertsand“. Durante los años siguientes impartió clases también en Princeton y Harvard y en el departamento de Arquitectura de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza).

Cuando se trasladaron a Madrid, ellos estaban totalmente absorbidos por la vida de allí. Su esposa, Belén Feduchi desempeño un papel importante en las actividades relacionadas con su fundación de BD Madrid, una compañía dedicada al diseño y la promoción de los muebles  contemporáneos.

Fue durante este mismo período, finales de los setenta y principios de los ochenta, que se convirtió en profesor visitante en las escuelas de arquitectura tanto de universidades de Princeton y Harvard, así como la Universidad de Lausanne, Suiza.

En 1980 obtuvo la cátedra como profesor en la Escuela de Arquitectura de Madrid durante cinco años. En ese momento, recibió el encargo del Museo de Arte Romano de Mérida. Dos años más tarde, la Previsión Española de Construcciones en Sevilla se convertiría también en su proyecto.

En 1984 Moneo fue nombrado Decano del departamento de arquitectura de la Escuela de Graduados de la Universidad de Harvard Design, una posición que él llevó a cabo hasta 1990. Él y su familia se mudaron a Cambridge, donde vivió por cinco años.

Durante ese tiempo, Moneo impartió la conferencia Gropius en 1990, en la que habló de sus puntos de vista sobre la arquitectura americana. Uno de sus principios era, “No es posible hoy en día que presente una definición única de la arquitectura. La comprensión de hoy del concepto de la arquitectura, como probablemente sucede con el concepto de la pintura o la escultura, no solo incluye lo que la arquitectura era antes, sino que abarca también muchos otros intentos marginales y no tan marginales para reaccionar arquitectónicamente a las diferentes circunstancias.”, Lo que le llevó a explorar los conceptos de necesidad y contingencia en la arquitectura. Señaló que un campo en que se necesita la arquitectura es en la ciudad, “donde la arquitectura utiliza para su manifiesto todo su esplendor, donde todavía se necesita con urgencia la disciplina”. Mientras que lamentar el hecho de que aquellos que se preocupan por la arquitectura se han reducido en gran medida.

En una anterior conferencia de Kenzo Tange en Harvard, Moneo habló de que la arquitectura había perdido la importancia que tuvo en la sociedad del pasado, diciendo:” Víctor Hugo dijo que los libros habían matado la arquitectura, que no era del todo cierto entonces, pero parece que hoy en día podríamos decir que la masa de los medios de comunicación ha reducido la relevancia de la arquitectura”. En efecto, él está señalando el hecho de que la arquitectura ya no es vital. Él animaba a sus estudiantes a ser” los responsables de los edificios”.

Insiste en que los edificios no son “el resultado de un proceso ni la materialización de un dibujo” definitivamente no es la propiedad exclusiva del arquitecto. “Una vez completado“, continuó, “los edificios adquieren una vida propia. De todas las artes figurativas o plásticas, la arquitectura es probablemente aquella en la que la distancia entre el artista y su obra es la más grande… la arquitectura implica la distancia, de modo que al final el trabajo se queda solo, auto portante… una obra de arquitectura, si tiene éxito, puede borrar al arquitecto“.

Durante su estancia en Harvard, viajó a España casi todos los meses para desarrollar el proyecto de la estación de Atocha que ganó en un concurso, casi simultáneamente con su nombramiento universitario. Él dijo: “Los años en Harvard fueron intensos, sobre todo para alguien como yo, que ha dedicado gran parte de su vida profesional a la enseñanza”. A pesar de que le hubiera gustado prolongar su estancia en Harvard, los preparativos para la celebración de España` 92 trajo nuevos proyectos para su estudio: el Aeropuerto de San Pablo en Sevilla, la remodelación del Palacio de Villahermosa para albergar la colección de arte Thyssen-Bornemisza, y el edificio Diagonal en Barcelona, siendo esta última una colaboración con Manuel de Solá-Morales.

De regreso a España en 1990, con todos estos proyectos nuevos, trasladó su estudio de su casa a un edificio separado unos 500 metros de distancia. Ganó los concursos de otros dos proyectos más: la Sala de Conciertos del Centro Cultural Kursaal  de San Sebastián y el Museo de Arte y Arquitectura de Estocolmo. Durante estos años, su difunto hermano, se unió a la empresa que realizó los cálculos estructurales de los muchos de sus proyectos.

Sus lazos con la Universidad de Harvard continuaron tras su nombramiento como profesor en 1991, enseñando allí durante dos semanas cada semestre.

Las actividades de Moneo en la enseñanza se han extendido a numerosos simposios y conferencias impertidas en, entre otras instituciones en los Estados Unidos, las universidades de Chicago, Columbia, Princeton, Yale, Tulane, Rhode Island School of Design, en Inglaterra, en la Architectural Association School y los Reales Institute of Architects en Londres, y la Universidad de Cambridge, Facultad de Arquitectura, y en Japón en la Universidad Nihon, la Academia de Bellas Artes de Viena, Austria, la Academia Real de Copenhague, Dinamarca, el Museo del Louvre en París, Francia, y Pontificia Universidad de Chile, en Santiago.

Al mismo tiempo, Moneo ha desarrollado una extensa labor como crítico y teórico de la arquitectura. La mayoría de los textos recogidos fueron publicados por primera vez en “Oppositions” y revistas como “Lotus” y “Arquitectura Bis”.

Entre otras de sus obras en España no mencionadas son los siguientes: las oficinas centrales del Banco de España, Jaén (1982-88); Proyectos en Madrid, como la Asociación de Arquitectura de Tarragona edificio (1983-92). En Palma de Mallorca (1987-1992), el Pilar y Joan Miró Foundation, en Barcelona el Refectorio del Monasterio de Santa María de Guadalupe (1991-94).

Moneo dice “La Arquitectura pertenece al sitio. La arquitectura debe ser apropiada, que significa que debe reconocer de alguna manera los atributos del lugar. Entender lo que estos atributos son, escuchar cómo se manifiestan, esto debe ser el primer movimiento del arquitecto al comenzar a pensar en un edificio”.

En 1992 Rafael Moneo fue galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Gobierno Español, y fue distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lovaina, en febrero de 1993. En mayo de 1993 Rafael Moneo recibió el Arnold W. Brunner Memorial Prize en Arquitectura por la Academia Americana de las Artes y las Letras, y en junio de 1993, el Premio Príncipe de Viana del Gobierno de la Provincia de Navarra (España). En noviembre de 1993 fue galardonado con el Premio Schock de 1993 en las Artes Visuales de la Fundación Schock y la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo. En abril de 1994 recibió una Laurea ad Honorem de la Escuela de Arquitectura de Venecia.

Moneo es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias y la Academia di San Luca di Roma. Él es un miembro honorario del Instituto Americano de Arquitectos y el Instituto Real de Arquitectos Británicos.

En 1996 es galardonado con el Premio Pritzker de Arquitectura y la Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia y la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos.

En 1997 es nombrado Académico Numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y recibe el título de Doctor Honorario de Tecnología del Real Instituto de Tecnología de Estocolmo. En 1998 recibe el Premio Feltrinelli de le Academia Nazionale de Lincei, en Roma. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, de la Academia de San Lucas de Roma y de la Real Academia Sueca de las Bellas Artes. Desde 2007 también es miembro de número de Jakiunde, Academia de las Ciencias, de las Artes y de las Letras del País Vasco. Es Miembro Honorífico del Instituto Americano de Arquitectos y del Real Instituto de Arquitectos Británicos. Moneo dice buscar con su arquitectura la durabilidad y el diálogo con la evolución histórica. Según Moneo al arquitecto le corresponde encontrar en cada época los elementos y modelos que la transforman para adaptarla a las necesidades de las épocas que transcurren. Moneo sigue siendo considerado por numerosas personas uno de los grandes arquitectos españoles contemporáneos. En 2001 gana el Premio Mies van der Rohe. En 2012 es galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.

Texto extraído de: http://famosos.arquitectos.com

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